martes, 25 de abril de 2017

YIN YANG





El arte. Lienzos con pinceladas furiosas de colores vivos. La rabia o la alegría, no sabría describir que sensaciones desprenden cada una de esas pinturas desparramadas en el suelo.  Como los poemas, casi un centenar de folios con poesías indescifrables realizadas en las noches que el sueño no aparece y las musas se acumulan en la puerta entornada de su estudio: una estancia amplia y con buena iluminación que se ha convertido en el refugio de un artista infatigable. Durante el día, la guitarra: escalas pentatónicas, de blues, dóricas, frigias. Sus dedos recorren el mástil con fluidez, intentando alcanzar la velocidad que marca el metrónomo. Aspira a construir una gran obra visual y auditiva.  Enormes lienzos sin bastidor, desvirgados con furia y acompañados de textos poéticos y música de guitarras superpuestas con un fondo rítmico pregrabado. Está convencido de que ganará el concurso al artista del año. Hemos invertido varios meses de su pensión y mi sueldo en dar forma a las ideas que, no sé si de forma ordenada, danzan en su cerebro.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Jägermeister



Relato presentado para el TORNEO de ESCRITORES 2017.  Título obligatorio, máximo 1000 palabras.

Llegué a las doce,cuando mis amigos ya iban por la tercera ronda. Pedí una cerveza y me senté junto a ellos. El plan era el mismo de cada fin de semana: alcanzar el equilibrio entre la alegría controlada y la borrachera desfasada. Era difícil, siempre había algún chupito que inclinaba la balanza hacia el descontrol. Las cervezas solían ser una medida de tiempo equivalente a treinta minutos. Tras dos horas de debate sobre el anarquismo de Durruti, la literatura de Burroughs o el cine de David Lynch, nuestra conversación se desviaba hacia las piernas de la morena que se sentaba a nuestro lado, el culo de la rubia de la barra o los labios de la camarera. El alcohol nos hacía emerger de nuestras supuestas profundidades y respirar la realidad inalcanzable que nos rodeaba.

miércoles, 15 de febrero de 2017

LA POESÍA Y EL AMOR



Conocí a Olga en un curso de poesía, entre versos alejandrinos y rimas asonantes. Nuestro maestro tenía una capacidad increíble para rimar los sentimientos más bellos y provocar la admiración de las féminas que asistían al curso. Reconozco su maestría e incluso, a mi pesar, la congoja que nos invadía cuando su voz firme y grave recitaba sus hermosas letras. Yo era más del realismo sucio con rima libre y pretensiones de profundidad filosófica. Mi vida anodina y vulgar, mis escarceos con prostitutas, mis charlas con borrachos como yo y mis escasos dotes como escritor o poeta, daban para poco más que cuatro versos de nula trascendencia y discutible valor estético.